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Antídoto contra el fracaso

Aunque el título sea cuanto menos pretencioso te aseguro que merece la pena que lo leas.

Los hay que son expertos en Wordpress, en blogs, en empresas, en mil cosas… Yo soy experta en fracasar. Y a fuerza de fracasar tanto he aprendido cómo aumentar las posibilidades de que salga bien. Hay quien dice que si sale bien ganas y si no aprendes. Vamos a dejarnos de tonterías… Yo quiero ganar siempre con lo que hago. Cuando pongo mi tiempo, esfuerzo o dinero en algo quiero que funcione.

Y todo esto te lo voy a contar desde la autoridad que me otorga haberme atrevido a hacer muchas cosas, y no siempre me han salido bien. Pero yo sé que tenía que hacerlas.

Ya te hablé en este post de Richard Wiseman y su «Escuela de la Buena Suerte». Pues en esa escuela Wiseman trata de enseñar a tener suerte a través de la oportunidad. Te explico. En sus investigaciones hacia leer un periódico a varias personas y escondido había un anuncio que ponía algo así como que le daban X cantidad de dinero por haber encontrado el anuncio. Se dio cuenta que esas personas que encontraban ese anuncio (he de decir que en la investigación no se avisaba a los participantes que estaba ese anuncio) tenían una vida más exitosa y que solían repetir «episodios de buena suerte».

El otro día leí que las mujeres tenían más negocios por pasión que por oportunidad y que eso podía ser la razón de que ganaran mucho menos dinero. Incluso de que realmente iniciaran menos negocios. Y es que siendo sincera, tengo que decir que no creo que todos los negocios tengan que surgir de la pasiones. Las pasiones muchas veces es mejor dejarlas para nuestro tiempo libre. Y para esas pasiones normalmente necesitamos dinero.

Y sinceramente también tengo que decirte que yo al menos quiero ser rica. Y por supuesto que me encanta escribir, diseñar, programar, enseñar, meditar, ayudar mucho a los demás… Pero mis verdaderas pasiones las quiero para gastar ese dinero que gano.

Tengo que reconocer el privilegio de trabajar en cosas que me gustan. Pero recuerdo que en uno de los trabajos que mejor lo pasé fue trabajando en Coca Cola en unas encuentas que se hacen en verano viajando en coche y llendo a bares. Ni viajar en coche ni ir a bares es ninguna pasión. Pero era interesante hablar con gente y además tenía un montón de libertad. ¿A quién no le gusta estar con gente y tener libertad? A mí me aportaba estas dos cosas.

Y por eso ahora quiero ayudar a la gente a encontrar las oportunidad. A generarlas y a que cuadre con sus principios y ganen mucho dinero. Y que con ese dinero puedan hacer realidad sus pasiones. Todos nos lo merecemos eso. Ganar suficiente.

Hablaba el otro día con un chico que tiene un negocio que si bien no es pasional le gusta. Le iba muy bien, y más para pertenecer a mi generación que lo tenemos complicado. Lo tenemos más difícil porque estamos construyendo cosas en un futuro con pensamientos antiguos de nuestros padres y nos lamentamos que no funcionan… Este chico decía que quería jubilarse pronto. Que quizás tener sus inversiones y no pasarse la vida perdiéndose cosas de su familia por el trabajo.

Porque es un medio. Y está bien que nos guste lo que hacemos. Pero creo que nuestras pasiones reales hay que salvaguardarlas. ¿Cuanta gente no ha estudiado turismo porque le gusta viajar y se encuentra en trabajos que odian? Yo de este tipo conozco a muchas. Y es que quizás deberíamos ser más inteligentes y hacer cosas que nos gusten pero con las que sepamos que vamos a ganar dinero.

Gran parte de la culpa de que no funcionemos en mi país, España, es de la herencia católica apostólica romana. Siempre en países con varias religiones, la zona católica es la más pobre. Porque nos enseñan que el dinero es malo. Pero después queremos y necesitamos ese dinero para hacer realidad nuestros sueños. Incluso si queremos cambiar el mundo o ayudar a la familia o amigos, necesitamos el dinero.

El dinero es energía. Yo hago cosas por las que recibo dinero y ese dinero luego lo gasto en otras cosas. No tiene nada de malo, ni es mejor o peor que un trueque.

Tenemos que empezar a mirar el mundo con ojos de oportunidad. Detectar las oportunidades y a partir de ahí ver en qué forma podemos aprovecharlas. Y no hace falta que te vayas al tema económico. Las oportunidades de estar con personas interesantes, vivir aventuras diferentes, sentir cosas, disfrutar… Todo eso está en el mundo. Ahí fuera.

No sueñes, camina.

 

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