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Mamá, quiero ser informático.

Ya hace años que sé que mi hijo tiene talento para esto.

No había materia curricular en el cole que le hiciera ilusión, pero es un gran aficionado a la tecnología desde hace años. Algo que me llevó a discusiones continuas con su padre, mi ex, y ha sido su caballo de batalla por años, la afición del hijo a la informática. Y su manera de continuar vivo el conflicto conmigo durante años.

Trabajo desde casa, no es de extrañar teniendo en cuenta que yo me dedico a la formación, al diseño gráfico, 3D y Web y mi marido actual es informático. Y que mi hijo nos ve horas sumergidos en la vida digital.

Yo siempre he sido así, desde que me conoce.

-Mamá, es que estás todo el día en Facebook.

Yo vendo mi trabajo a través de las redes, y actualmente llevo el marketing de redes de empresas locales cerca de mi comunidad. Le pregunté y me dijo que le decían que no le prestaba atención porque estaba en Facebook todo el día.

Mi cura a este mal fue ponerlo a trabajar conmigo durante una tarde y continuar por la noche haciendo las trimestrales con mi marido. Algo que le fascinó, y desde ese momento no paró de decir que quería ser informático.

-Es que yo estoy aquí haciendo deberes, y tú no paras de hacer dibujos con el ordenador.

Como veis mi hijo tiene recursos para todo.

Pero al fin ha llegado el momento en que mi hijo, ha decidido que quiere tener esta profesión. Aunque por afinidad prefiere el código de mi marido a los dibujos de su madre. Por mí genial, que soy programadora tardía.

Estos años complicados de tira y afloja con la tecnología y de tener que lidiar con muchas otras cuestiones, he logrado transformar todo eso en creación digital y a punto estoy de sacar un proyecto que tiene mucho que ver con mi hijo. Además, me pasa algo interesante con él, y es que asume muy rápido las modas de Internet y que es muy «usuario tipo». Por tanto me resulta sencillo desarrollar un proyecto donde mi hijo es mi sujeto de investigación.

Luego vino la peque, y hace un momento la tenía detrás de mí jugando con dos móviles al mismo tiempo. En uno tenía un videojuego, y en el otro tenía un programa de selfies con orejitas y caritas.

Llevo años difíciles y ahora estoy disfrutando desde hace ya meses, de un período maravilloso donde encaja todo. Por fin, porque me lo merecía. He trabajado muchísimo por mis proyectos y por llevar mi vida como quiero.

He ganado mucho.

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