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Cosas que sabemos las madres que trabajamos desde casa

***Este artículo me vale también para papis implicados en la crianza que trabajan desde casa.Nuevas paternidades y nuevas masculinidades.

A todo el mundo les parece genial que trabajemos en casa cuando tenemos niños pequeños. Soy consciente de que es sin duda una gran ventaja. Más aún considerando la (falta absoluta) de conciliación que se alcanza en las empresas, al menos en España. Tiene grandes ventajas y también algún inconveniente. Y como siempre en la vida, a veces de manera contradictoria podemos tener una ventaja y un inconveniente.

Esto es lo que sé después de cuatro años trabajando en mis proyectos en Internet con un niño y una tribu compleja:

1. Cuando está el niño en casa, despierto, aunque intentemos trabajar no rendimos. Es obvio que escuchando pasito ir y venir por la casa es más difícil concentrarse. Pero también depende de la persona. Yo no suelo temer que se haga daño o queme la casa. Según va creciendo creo más en su capacidad para sobrevivir a pesar de tener una madre pegada a un portatil media tarde.

2. Tener un niño te obliga a salir de casa y eso es muy sano. Según se complica nuestros negocios, que siempre se complican porque queremos hacer más cosas y ganar más, eso es así, tendemos a encerrarnos. Yo desde que estoy sin coche aún más. La cuestión es que si no fuera por el niño apenas saldría cuando tengo mucho trabajo. Más aún si hace mal tiempo. Y aunque me lo propongo y durante los últimos meses más bien no entré se nota mucho cuando en tu cabeza revolotean demasiadas ideas.

3. Tengo que decir que las madres empresarias de negocios digitales somos las primeras en intentar hacer buen uso de la tecnología. Quizás para otras madres tener el móvil con WhatsApp en el parque es distraído. Pero cuando sabes que puede arruinarte una tarde de parque un email incisivo te planteas qué uso haces de la tecnología. Yo hice un experimento de desconectar WhatsApp unos días y fuí feliz. Desde entonces me molesta estar pasando un tiempo entre amigos o familia y que todo el mundo esté con el móvil. Ojo, que yo me tengo que controlar también. Pero creo que es más importante hablar con las personas que tienes en frente, prestar atención a tu hijo o simplemente mirar los árboles. Todo más importante que el grupo de WhatsApp del cumpleaños, el colegio, la fiesta del sábado, quedada con amigas, ecétera.

4. Te obliga a ser más productiva. Une los puntos uno, dos y tres y te darás cuenta que no te queda otra que optimizar el tiempo y hacerte hiperproductivo en esas horas que no hay niños circulando en casa ni salidas. Obviamente optimizamos WhatsApp, Redes Sociales e emails. Indispensable. Yo llevo días que no lo hago y la caída productiva es brutal. Y mira que soy obsesiva de la productividad. Pero yo me lo planteo rápido. Quizás si no trabajas desde casa en tus negocios no te das cuenta de cuanto tiempo pierdes. ¿Sabes que cosas puedes hacer si eliminas ese tiempo de hiperconexión? Meditar, leer libros, aprender, reflexionar… Vaciar tiempos para llenar la vida de otras cosas.

5. Hay cosas que pueden esperar. Cuando desarrollamos tareas productivas en casa, sabemos que las reproductivas (léase aquellas como poner lavavajillas, planchar vestidos y poner lavadoras) pueden esperar. Nos cuesta más quizás hacer entender que podemos multiplicar las horas de trabajo con respecto al compañero que está fuera de casa. Depende del trabajo, pero casi ninguno nos libramos de los picos de trabajo. Las que ya llevamos tiempo trabajando desde casa, aprendemos que hay cosas que pueden esperar y no pasa nada.

Seguro que si trabajas fuera de casa has descubierto otras cosas. Aquí tienes espacio para compartirlo.

 

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