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Cuando la co-parentalidad tras el divorcio es muy difícil

Hay veces que no podemos cambiar a las personas de las que nos separamos, y no hay manera de ejercer una co-parentalidad positiva. A veces el sistema legal se empeña en hacer algo que es imposible. Nos insiste en que lo llevemos bien y haya una comunicación, donde existe un sistema completamente viciado y a menudo, abusivo.

Incluso amparados bajo ese paraguas de «el bien de el menor» es imposible obligar a comunicarse con personas con unos rasgos de personalidad que lo hacen imposible. Y entonces pasas de la comunicación a la secuencia de mensajes tóxicos que generan ansiedad y desazón.

Y cuando no aceptas esa comunicación que a veces se convierte en acoso, comienzan a intentar lograrla a través de terceros. De una manera totalmente negativa y en muchos casos agresiva. Todo esto lo hemos vivido de muchas maneras muchas familias que vuelven a surgir tras una ruptura anterior con niños.

Lo que sí es posible es construir un ambiente de paz y tranquilidad dentro de la casa, para el bien de los propios niños y para el bien propio y la mejora de la salud mental. Cuando una persona tiene ciertos rasgos de personalidad, un juez no va a conseguir que esa persona cambie. Ni tampoco lo va a conseguir un equipo de familia o un coordinador parental. Hay ciertas personas con unos rasgos de personalidad que se mueven extraordinariamente bien, dentro del conflicto. Y a la que es dificil reeducar, porque además no considera que haya nada que educar. Por tanto sólo responde a dictámenes judiciales y eso si no es una persona que además tienda a saltarse las normas. Porque en ese caso ni la educación ni la obligación, reconduce la situación.

A veces los equipos familiares y coordinadores parentales, así como los equipos psicosociales, sólo pueden hacer recomendaciones al juez para reconducir la situación que se ha generado.

No siempre tras el divorcio puede instaurarse una comunicación. Sólo con la incomunicación consigue en esos hogares una cierta estabilidad y paz, que permite crecer a pequeños y adultos en un ambiente positivo. Y en esta línea también trabajan los equipos de familia, coordinadores y psicosociales. Es algo que hace tiempo que se conoce, y que se reconoce. Y en estos casos, no cabe educación o acuerdos posibles, sino exclusivamente tienen la observación como herramienta de trabajo y la mínima intervención, ya que podría considerar que van de parte. Y en casos de intervención en demasiadas ocasiones consiguen generar mayor conflicto y mayores dificultades para conseguir la estabilidad y el bienestar de los menores.

Para llegar a esto cuentan con la herramienta del psicosocial, para conocer los perfiles de la personalidad de los ex esposos. Y la mera observación, para entender las dinámicas que generan el conflicto, sin intervención, ya que esta acrecenta las dinámicas de conflictos entre las ex parejas y que luego influyen con los hijos.

¿Crees que es posible que se pueda cambiar a una persona que tiene un problema que resolver consigo misma, para que pueda ejercer una co-parentalidad positiva?

La única manera que encontramos en muchas familias reconstituidas para afrontar los dramas del conflicto, es crear dentro del hogar un ambiente de paz y tranquilidad que aporte un espacio seguro y libre de problemas para los hijos. Ese es el espacio que sí que muchos podemos trabajar, cuando es imposible ejercer una co-parentalidad responsable.

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