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Mi hijo juega al classcraft en clase

-Mamá, llévame pronto a clase que tenemos una batalla de jefes. Si no contestamos bien, se puede desatar una guerra.

A lo largo de estos años,  va a tercero de primaria, mi hijo nunca había tenido tantas ganas de ir a clase como ahora. Es un niño especialmente desafiante, que se aburre y con mucha facilidad para aprender cosas. No tanta facilidad para quedarse tranquilo esperando. Con buenas notas, y que se aburría. Muchas mañanas rechazaba ir a clase porque no llevaba alguna tarea y temía que lo castigaran, sin recreo, que quizás es su único aliciente para ir a clase muchas veces.

Sin embargo, desde que usa Classcraft en alguna asignatura su motivación es enorme. Incluso se pone a contestar preguntas desde el ordenador. Se siente emocionado todo el tiempo y está deseando ir a clase.

Supongo que al tener varios negocios tecnológicos estoy muy orientada a la tecnología y me emocioné cuando supe que estaban en esta plataforma. Mi hijo es otro. Va a clase con ilusión, le apetece saber más y se siente útil con su habilidad para aprender dentro de su grupo.

«Transforma tu clase en una aventura épica. Una aventura que durará todo el curso.»

Classcraft consigue convertir una clase y un currículum normal (si es que es normal el currículum tan poco útil que tenemos en España) en un entorno lúdico, creativo y colaborativo.

A mi hijo le encanta, le emociona, y le motiva muchísimo. Nunca, en realidad, lo había visto asistir a clase tan motivado.

Creo que va siendo hora de que irrumpa la tecnología en las clases de una vez. En realidad va siendo hora de que cambie todo en el sistema escolar que tenemos en España. Pero sin duda la tecnología no puedes ser algo que quede relegado curricularmente. Tenemos que formar ciudadanos con los medios que tenemos, tecnológicos también. Y tenemos que hacerlo más pronto que tarde.

 

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pareja
Eva González Mariscal

Mi marido

A ratos me siento idiota compartiendo sentimientos casi adolescentes, a mis 37 años. Pero es que él es el hombre con el que vivo un amor como ningún otro. No sabría decir si tiene más peso que tengamos personalidades completamentarias, que nuestros objetivos sean comunes o que ya veníamos escaldados