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Cuando las blogueras de maternidad cambiamos el paradigma de la crianza

Yo también fui criada para entrar en el mismo rol de los últimos años de crianza. Iba de ejecutiva, directora de proyectos de un centro tecnológico. Pero la realidad que es neoliberalismo es producir. Y una recién parida no produce.

Me echaron a la calle.

Gané el juicio porque me despidieron en plena baja maternal.

Al volver me aislaron en una sala. Me quitaron las funciones. No me invitaban a reuniones. Ningún compañero me llamaba para ir a desayunar.

Volví a denunciar y la empresa dijo que me devolverían las funciones. Que sólo era un momento en que estaban haciendo un cambio organizativo.

En el puerperio no tienes ganas de luchar. Sólo de estar con tu bebé y que todo sea sencillo.

Curiosamente mis dos maternidades las han empañado los juicios y he tenido que organizar mis defensas.

En el caso de mi despido en plena baja maternal, pedí una excedencia y cuatro años después volvía a pedir una incorporación o un despido con una correspondiente indemnización. El centro tecnológico poco después cerró. Me supo a poco, por cuantiosa que fuera la cantidad.

La realidad es que escribimos los blogs de maternidad desde las tripas. Yo desde el 2011, con mi hijo de dos años. Otra muchas compañeras, expulsadas o disidentes del sistema neoliberal escribieron.

Hicimos por primera vez en la historia, público lo privado.

Convertimos nuestra maternidad en lucha, en activismo, en política y en feminismo.

Y hoy el paradigma ha cambiado.

Vemos a mujeres políticas e influyentes porteando. Mostrando su maternidad en los espacios públicos.

Decía mi amiga Vega, del blog Mamá Monete en su Twitter que «Criamos en soledad, recluidos en casa y con espacios para niños frente a la «vida normal» en la que solo hay adultos. Y ni siquiera nos sorprende no cruzarnos con ellos. Se nos olvida que la infancia existe. No sabemos de qué va, qué ritmos tiene, a qué huele o cómo suena.»

Pero eso cambió.

Muchas veces se nos acusó de exhibicionistas o reaccionarias, por hablar con pasión de la maternidad, del apego, de la lactancia, de la crianza respetuosa y de todo lo concerniente a la crianza no neoliberal.

Las personas no somos máquinas de producir. Ni lo somos las mujeres, ni tampoco lo son los hombres.

Somos otra cosa.

La productividad no puede ser el fin de nuestras vidas, sino el significado que tiene nuestro paso por el mundo.

Las madres somos por encima de los hijos, el poder. Aprendimos a usarlo de manera diferente, para no perpetuar los roles de opresión.

Desde nuestros blogs, Facebook, Twitter, Instagram, muchas hicimos un cambio.

El paradigma de la maternidad, de la crianza, del bebé como sujeto también de derechos, ha llegado a la política de nuestro país.

Lo necesitábamos todos y todas. Y será aún un camino largo, pero estoy segura que este cambio social era una evolución necesaria, que ahora ha llegado para transformar la sociedad y hacer políticas sociales consideradas con esta nueva era de las mujeres.

No quiero acabar este post sin reconocer a grandes amigas, que han hecho posible este cambio social que ahora se percibe, que son Nohemí Hervada (porteo), Pilar Martinez (lactancia), Azucena Caballero y Mireia Long (crianza respetuosa). Son cientos y cientos de ellas, en todas partes del mundo.

En Madresfera hay miles de estos blogs y canales de Youtube en español que han ayudado a cambiar el mundo.

Gracias a todas.

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familia reconstituida
Eva González Mariscal

De hermanos y hermanastros, primos y primastros, abuelos y abuelastros.

La vida de una familia ensamblada es complicada. Y no es lo mismo un cerebro infantil que uno adultos. Y cada familia es un mundo. Recuerdo que mi tía se casó en segundas nupcias y ese fue mi primer contacto con una familia reconstituida, con nuevas primas(tras) y nuevo tío.

#10 Evita a los envidiosos

La envidia es una enfermedad. Todos en algún momento hemos sentido envidia. Entendamos la envidia como la emoción negativa que nos produce que a otra persona le vaya bien y tenga éxito. Y sí, lo hemos sentido todos. En mi caso lo he sentido con respecto a personas que no