La oficina

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La oficina que antes era un vestidor ya está lista.

Alfonso y yo llevamos casi tres años, y tres niños juntos. Niños que crecen y van necesitando espacio. Y nosotros tenemos proyectos que crecen y necesitan espacio también.

Yo trabajo en mi cuarto, en el escritorio o directamente en la cama. Aprovecho que la niña duerme (o todos duermen) para trabajar. Así que el dormitorio es un buen lugar para acercar la teta si hace falta, sin que haya bebé despierto. O en esas siestas mañaneras o después de comer.

Recupero esta foto de Instagram para que lo veas. Lo hizo Alfonso durante mi embarazo y es el escritorio de portatil más hermoso que he tenido (y visto) nunca.

La oficina de Alfonso es menos cuki, pero él usa infinitos más cacharros que yo. El único objeto feng shui que me he permitido es el espejo, que se usa cuando se trabaja de espaldas a la puerta. Es algo muy útil, porque te aporta tranquilidad, ya que siempre ves quien viene detrás. Y de esa manera evitas sustos.

Tenemos muchísimo trabajo y necesitamos aislarnos. Estamos ante trabajos complejos de Webs, aplicaciones y con una próxima maquetación ¡de un libro!. Así que no hay tiempo que perder.

Con estas cosas siempre da mucho apuro, y os pido disculpas, pero es que si no paramos y nos mudamos, el cuello de botella iba a seguir. Y con ello el retraso de todos los proyectos, incluyendo la ya retrasada aplicación de la LOPD.

Mi marido además tiene un montón de herramientas que no sé para qué son super importantes. Cosas para arreglas ordenadores, móviles, televisores y esas cosas.

El mayor escollo ha sido pasar el cable de red. Resulta que no teníamos suficientes cajas de registro en la casa, así que me ha hecho un total de cuatro agujeros. Dos en el salón, uno en la entrada y otro más en la oficina.

Los agujeros están hechos “a oído”. Allá donde sonaba que se atascaba porque el coarrugado estaba de aquella manera, ahí le daba con el martillo.

Ahora tengo muchas más casas de registro.

Y por fin conseguimos pasar el cable del salón a la caja de telecomunicaciones de la entrada. De ahí a la planta de arriba. Y de la caja de registro de arriba al dormitorio.

Así que me agujereó el dormitorio para llevar la red a la oficina.

Todo esto hubiera evitado dos días de trabajo si cuando la construyeron hubieran puesto las cosas bien. Pero bueno, esto es lo que hay. Así que nos ha retrasado más de lo esperado.

Como era mi vestidor antes.

 

He quitado toda la ropa de ahí, subido los armarios al trastero y eliminado todo lo que no me gustaba al puro estilo Marie Kondo. Si no sabes quien es la autora de “El arte del orden”, estás perdiendo la modernez más grande acerca de mantener el órden en casa. Marie Kondo da amor a la ropa y la despide cuando ya no te hace feliz.

Así quedan los cajones a lo Kondo.

Y así tengo ahora mismo las dos cómodas de la imagen de la oficina. Esas dos cómodas son la únicas que nos prestarán servicio a Alfonso y a mí para ambas temporadas.

En estos años alejadas del ruído del consumo rápido, me he dado cuenta que necesito poco. Como tenía poco dinero para gastar en mí, no lo gastaba. De esa manera me di cuenta que lo que necesitaba es mucha más agilidad.

Ahora tenemos sólo tres cajones de ropa cada uno, invierno y verano juntos, porque no vamos a gastar tiempo de vida en cambios de armario.

Mis prioridades son mis hijos, mi esposo y mi trabajo. Y por ello tengo que cambiar la casa.

Las casas se deben adecuar con facilidad a las etapas vitales de nuestra vida. Y no al revés. Yo ahora necesito espacio para niños y espacio para trabajar. Y nuestro espacio para estar nosotros.

Así ha quedado la oficina ahora con nuestras impresoras, fax, servidores, pantallas, estanterías y nuestra ultraaprovechada ropa. Como diría la Kondo, con la ropa que nos hace felices.

Hemos reservado una cómoda de cuatro cajones en una entrada en la planta de la terraza para la ropa de deporte, que nos ocupa un montón y no vamos a deshacernos de nada. Bañadores, badanas y mallas.

Depués de este parón, os agradecemos muchísimo Alfonso y yo vuestra comprensión, seguimos trabajando. A veces trabajar desde casa con niños se hace complicado, pero fue una elección que hace años, cada cual en su vida eligió y el destino nos unió para criar y trabajar juntos.

Así que toca trabajar mucho y cuidar un montón.

No sé qué haríamos sin tanta gente como vosotros detrás que siempre nos ayudáis y nos dais la oportunidad de demostrar que se puede. Aunque sea dificil. Trabajar desde casa, con niños y bebé. En proyectos técnicamente muy complejos.

Es una elección anterior, sí, pero lo cierto es que sería poco viable hacerlo de otro modo. Así que elegimos criar y trabajar.

Si estuviéramos en el “mercado” podríamos acceder a muy buenos puestos por nuestros currículums, pero nos complicaría la crianza al infinito. La organización sería complicada.

Por eso os damos las gracias de corazón, por toda vuestra ayuda y confianza.

Gracias.

Mi marido y yo, junto a nuestros tres hijos y varios gatos, vivimos exclusivamente de lo que ganamos trabajando en Internet desde casa. Si nos quieres ayudar puedes comprarnos un espacio de hosting para tu Web o tu blog. O contratarme para una consultoría para que te ayude a ganar dinero en Internet, vender tus cursos con éxito o hacer rentable tu blog. También hacemos Webs para impartir cursos y diseñamos blogs.

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