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Cómo hablar a mi hija, de los padres de nuestros otros hijos.

Para una familia reconstituida un nuevo bebé es una verdadera prueba vital. Surgen problemas, celos que ya hablaremos en otra ocasión y a medida que crece la «hija en común» empiezan a surgir las preguntas.

Cuando ya creíamos que habíamos salido de las preguntas constantes de nuestros hijos anteriores y no comunes acerca de la separación de sus padres, las cosas vuelven a resurgir.

Todo es cuestión de edad, como en tantas cosas. Mi hija tiene tres años, y las preguntas se restringen a «¿dónde está Gabriel?» y esconderse cuando llega o ve al padre de mi hijo, o a la madre de la hija de mi esposo. Para ella, dada que la relación es más que distante, son unos extraños con los que además sus padres, mi esposo y yo, actuamos con tensión.

Me preguntan mucho si mi hija pequeña echa de menos a los hermanos. Ya que tenemos la custodia compartida y las vacaciones son más largas. Y la respuesta es: no. Ahora mismo mi hija vive un etapa en que los más importantes en su vida son mamá y papá. Está acostumbrada a pasar períodos en que están los hermanos y los que no. Y no le genera el más mínimo problema.

Ni siquiera tiene necesidad de hablar con ellos por teléfono. Y tengo la sensación que los hermanos tampoco la echan en falta en la convivencia con sus otros progenitores.

Sin embargo cuando están juntos se divierten juntos y gozan de una grandísima complicidad. Siempre y cuando la pequeña no detecte que andan enfurruñados por algo, porque en casa está acostumbrada cuando está sola a un ambiente tranquilo y relajado y no entiende que los hermanos a veces no estén de tan buen humor.

Supongo que con la edad las cosas serán diferentes, dependiendo de las edades de todos. De momento es un tema sencillo de abordar. Yo tenía miedo que acabara queriéndose ir con los hermanos o sufriendo sin ellos. Pero nada más lejos de la realidad. Para ella su realidad es perfecta y no lo vive como un problema. No tiene demasiadas preguntas, y las contestaciones le valen.

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