gabriel y eva

Discusiones entre niños en Fornite. Acompañemos.

Mi hijo de 10 años está rompiendo como muchos de vuestros hijos, los prejuicios de la comunicación online desde edades tempranas. Mientras las madres de mi generación estaban previniendo posibles conflictos por WhatsApp en unos años, ya ha llegado. No con WhatsApp, se nos han adelantado con un juego llamado Fornite, que está haciendo sombra al propio Netflix.

Resulta que este juego tiene un chat en vivo. Ya sea de voz, que suelen usar con cascos (por lo que sólo escuchamos la conversación de un lado), y por chat escrito, que ese es para revisarlo de vez en cuando a la vez que revisamos los usuarios con los que han hablado y las amistades.

Mientras centramos el debate en que no agreguen ni hablen con desconocidos, surgen las primeras discusiones en el chat escrito.

En mitad de una partida, mi hijo comete una temeridad para ganar el juego y quedan segundos. Eso hace que su propio compañero de equipo comience a insultarlo y mi hijo se viene llorando. No me voy a echar flores de haberlo hecho muy bien y que me lo cuente. Porque soy consciente que tiene diez años, y que con catorce no será lo mismo. Pero al menos sé que tiene dos miedos, que no lo deje jugar por el conflicto o que le digo que deje de ser amigo de alguien que lo insulta. Que podría hacer que no me vuelva a contar el próximo conflicto y fin.

-Mamá, es que me ha insultado.

-Intenta arreglar las cosas, no se debe insultar por perder en un juego y más del propio equipo. Es normal que se haya enfadado. Aunque no tenga razón, pero no hay que faltar el respeto.

-Lo voy a reportar y lo voy a banear.

-Entiendo que te apetece. Pero es tu amigo. Mañana lo ves en el colegio. Creo que es una discusión que podéis arreglar. Y sobre todo tenéis que aprender a discutir sin insultar.

La comunicación online genera menos empatía, ya que carece de lenguaje no verbal. Y con la edad de diez años, no se sabe discutir de una manera constructiva aún. ¡No se sabe a los cuarenta, se va a saber a los diez! Pero hay que empezar a construir a partir de la comunicación no violenta también en el ecosistema digital.

Desde que mi hijo se tiene que comunicar en el mundo digital, me empiezo a dar cuenta de que yo tampoco he sido un ejemplo. Que tengo que mejorar mucho mi comunicación, no entrar al trapo con los «haters» y los «trolls». Ni hablamos de lo que me estoy trabajando tener una mejor resolución de conflictos con clientes y amigos, en el mundo digital.

Así que viendo que lo que pensamos que llegaría con trece o con suerte con dieciseis, lo tienen que afrontar a los diez, estoy trabajando duro para enseñar a mi hijo a tener una mejor comunicación en medios digitales, y a resolver los conflictos.

Con las pautas que le di, esta mañana ha solucionado el conflicto con su amigo, y ambos han entendido que fue fruto de un enfado pasajero. Es una experiencia que acumulan y tenemos que acompañarlos como en otras áreas.

Los padres millenials hemos descubierto y crecido en un medio digital, hemos hecho las cosas como hemos podido y hemos ido madurando. Estamos en el momento de acompañar nuestros hijos. Ya.

Comparte este post

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email

#10 Evita a los envidiosos

La envidia es una enfermedad. Todos en algún momento hemos sentido envidia. Entendamos la envidia como la emoción negativa que nos produce que a otra persona le vaya bien y tenga éxito. Y sí, lo hemos sentido todos. En mi caso lo he sentido con respecto a personas que no

#5 Cómo conseguir el máximo con lo mínimo

No pienses tanto en lo que te falta y haz una lista con aquello que te sobra. Mi filosofía de vida se basa en el minimalismo y la eficiencia. La eficiencia es un término que se quedó grabado a fuego en mis años de Universidad. No es ni más ni

Familia
Eva González Mariscal

Mi puerperio en familia reconstituida

Cuando me quedé embarazada sabía que iba a afrontar una etapa muy difícil en el puerperio con los exs. Me lo advirtieron claramente «no vas a poder soportar la misma carga emocional en el embarazo que en el puerperio». Y efectivamente así fue. Si los bebés vienen a veces a