eva gonzalez mariscal

Cuando trabajas en casa y tienes interrupciones constantes

Uno de los problemas principales a gestionar cuando trabajas en casa son las constantes interrupciones por parte de otros miembros de la familia. Algo que es capaz de sacar de sus casillas al más serenos.

A mis hijos trato de educarles de que cuando estoy en la oficina estoy trabajando y que realmente necesito concentrarme.

Pero ni la pareja ni los niños en muchas ocasiones son conscientes de la dificultad de trabajar si te interrumpen de forma constante, con asuntos que ellos mismo pueden resolver tranquilamente.

Cuando nos sentamos a trabajar, es posible que estemos dentro de estos tres tipos de tarea:

  1. Revisión de notificaciones. Estamos comprobando el email o las notificaciones de las redes profesionales. Estas interacciones pueden estar siendo positivas o molestas. Puede que estemos a una persona que está encantada con nuestro trabajo, o por el contrario a alguien que se muestra desagradable. A priori, quien te interrumpe no sabe en qué momento estás, y es probable que si estamos enfadados por las interacciones que estamos teniendo, no reciban una respuesta serena y feliz. Y tienen que comprender que cuando trabajamos en casa y nos interrumpen, es posible que reciban una respuesta muy poco amable. Pero ¿era realmente necesaria la interrupción? ¿podían resolver sus problemas solos o de verdad necesitaban ayuda? Es imprescindible que entiendan que en el momento que nos ponemos delante de un ordenador, es como si estuviéramos en otro lugar y las interrupciones son complicadas de gestionar.
  2. Trabajo que requiere concentración. A veces nos interrumpen a mitad de un flujo de trabajo que no podemos parar. Estamos escribiendo algo importante, enlazando conocimientos, redactando, programando, diseñando, realizando una consulta. Es importante también que respeten el espacio en el que estamos porque cuando nos concentramos para realizar un trabajo, si nos interrumpen podemos tardar hasta 25 minutos en volver a concentrarnos del mismo modo. Y si además estamos constantemente siendo interrumpidos, trabajamos con un nivel alto de alerta. En mi caso que trabajo en la planta de arriba, los días que me interrumpen demasiado, solo el hecho de que alguien suba la escalera ya me distrae, y me pone en nivel de alerta, me desconcentro porque pienso que me van a interrumpir. Si ya hay una educación y la familia ya sabe que estoy trabajando, y veo que están en una dinámica donde respetan mi espacio y mi tiempo, puedo trabajar de un modo más relajado y fluye mejor mi trabajo. Me pasa igual cuando estoy estudiando, que me resulta más fácil si no tengo la sensación de que me van a interrumpir continuamente.
  3. Planificación. Cuando estamos planificando y agendando, requerimos un espacio de concentración aún mayor. Y recuerdo cómo Bill Gates se iba una semana a una cabaña solo y sin libros ¡cuánto lo envidio!. Así podía dedicar tiempo a leer sobre el tema sobre el que quería tomar decisiones, y planificar lo que quería.

La verdad que trabajar desde casa, a veces puede ser realmente estresante. No cabe duda de que requiere un extra de comprensión y de educación en la familia, de autonomía de sus miembros y de respeto al espacio y el tiempo de los demás.

En familias de opositores, se entiende que el opositor pase mucho tiempo estudiando y que cuando lo está haciendo no se le interrumpe el flujo de estudio, porque es importante pasar muchas horas concentrado, y que eso tiene una recompensa. Y se entiende mejor de padres a hijos, cuando estos han sido opositores. Y ahora nos encontramos con muchas madres que opositan y tienen en muchos casos que desplazarse a bibliotecas.

Muchas madres emprendedoras nos pensamos en muchas ocasiones en estar en un coworking, o contratar un despacho. En mi caso espero montar próximamente un estudio de grabación y despacho fuera de casa. Pero a veces la realidad es que incluso si tenemos un espacio fuera necesitamos que nos dejen concentrarnos en casa cuando estamos «conciliando». Podemos cuidar y trabajar, pero no podemos estar presentes, porque necesitamos más tiempo para trabajar y estudiar. Y es un trabajo continuo de educación, donde en muchos casos el que menos lo comprende es precisamente la pareja. Que lejos de prestar apoyo logístico, es el primero que interrumpe la actividad sin dar importancia, y posteriormente se sorprenda, día tras día, de obtener una respuesta negativa. A muchas parejas les cuesta muchísimo entender que cuando estás con el ordenador o el móvil estás muy concentrada en una tarea, y tiene que valorar si la interrupción es pertinente. Es incluso más difícil de hacer entender que con los niños. Y además estos responden con más negatividad, convirtiendo un requerimiento de tiempo sin interrupciones en una lucha de poder dentro del hogar que no beneficia a nadie y que llega a ser realmente agotadora.

Es un tema del que hay que hablar en familia y que hay que tener muy claro, para empezar nosotras mismas y hacer que respeten nuestro espacio y nuestro tiempo, porque lo necesitamos y porque es nuestro y no de otra persona. Los demás tienen también que adaptarse a ello y mantener su tiempo y su espacio para sus actividades. Es la única manera en que podemos seguir creciendo juntos y más cuando la responsabilidad de mantener la casa y los niños, y darles lo mejor que podemos, recae sobre nosotras. Es una cuestión de vital importancia ese respeto y que le den verdadera importancia a nuestro trabajo.

Comparte este post

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
Foto
Eva González Mariscal

Mi hijo, mi tribu, mi centro

Yo tengo una niña herida que me impide estar en mi centro de vida. He pasado a ratos por cordura y por locura, a veces, a ratos… Solo a veces, quieres tanto cambiar algo, agarrar algo, que traspasas los límites de la cordura. Lo he vivido y lo he visto

Foto
Eva González Mariscal

Mi hijo juega al classcraft en clase

-Mamá, llévame pronto a clase que tenemos una batalla de jefes. Si no contestamos bien, se puede desatar una guerra. A lo largo de estos años,  va a tercero de primaria, mi hijo nunca había tenido tantas ganas de ir a clase como ahora. Es un niño especialmente desafiante, que se