La vida en rosa

Ayer hablaba con una persona que quería saber a que me dedicaba. No era por Internet, es de las raras veces que hablo con personas fuera de Internet de mi trabajo. Me contaba que no le iba muy bien ultimamente, que no tenía mucho trabajo y que había tenido que pedirle a su hija que le prestara dinero para pagar la luz este mes.No tenía mucho trabajo ultimamente, y se preguntaba que hacía yo trabajando en casa.

Sí, mis vecinas se extrañan de verme siempre en casa y que les diga que trabajo, poca gente entiende que se puede trabajar en casa. Antes tenía una oficina y me veían ir y venir y también enchaquetarme. Vieron el cierre de mi oficina como una derrota. Justo lo que yo ví como una liberación de horarios y obligaciones. No quería seguir desplazándome 20 kilómetros para hacer lo mismo que podía hacer en casa.

Mi oficina era un sitio excelente para reunirse y presumir de oficina. Pero no me hacía falta. Y yo intento desprenderme de lo que no me haga falta para ser feliz, para mi era una carga. Ahora no entienden que hago todo el día en casa.

A esta persona le expliqué a grandes rasgos lo que hacía y que podía ser de día de noche o fiestas de guardar, le dedicaba mi tiempo y energía a mis proyectos y mi familia, y no importaba hacerlo porque me hacía feliz. Se preguntaba sin con eso daba para vivir, y le dije que a pesar de trabajar en otros sitios mi trabajo por libre siempre me hubiera dado para vivir, excepto en alguna ocasiones que sí que había tenido malas ideas o inversiones, pero que si estaba siempre al pie del cañon las cosas salían. Sus palabras fueron: «pero tú hechas muchas horas, no merece la pena para tanto tiempo y tanta energía». La misma persona que no podía pagar la luz, me dijo que el esfuerzo no merecía la pena, demasiado tiempo y preocupación.

Aun así le dije que podía ofrecerle trabajo, que pasara el viernes a casa. Me dijo que los viernes eran un mal día.

No se puede tener todo en la vida, pero el esfuerzo hace que las cosas fluyan. Lo que muchos llaman actitud positiva no es más que una gran dosis de esfuerzo dirigidas hacia lo que quieres que salga bien. La suerte y la casualidad son cosas que pasan sólo de vez en cuando, y no a todo el mundo le pasa, pero una actitud de perseverancia y trabaio son clave para el éxito.

El esfuerzo en sí mismo no significa sufrir por ello, significa una dedicación de tiempo y energía en una misma dirección y con un objetivo concreto. Yo sé que en muchas cosas he tenido suerte. He nacido en un entorno concreto y he tenido muy buenas circunstancias para desarrollarme. Pero sin la decisión de salir por tí mismo de las malas situaciones no tenemos nada ganado.

Yo pienso que pocas cosas se consiguen con un golpe de suerte. La mayoría de gente que tiene éxito y lo conserva trabaja muchísimo por tenerlo y por conservarlo. Las grandes ideas se evaporan, pero nunca el esfuerzo suele ser en vano.

Es muy fácil tirar la toalla, si la tiras en un momento te sientes libre, sin carga, pero lo llevarás siempre cargando en la mochila de la culpa.

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