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Embarazo activo: fitball, cinturón pélvico y Yoga.

No soy podría definirme como deportista ni en mis mejores sueños. Digamos que soy una persona activa de perfil bajo en el deporte. Antes de los veintitres y después de los treinta y tres, en esos diez años, he sido una persona sedentaria. Diez añazos dedicados a trabajar, estudiar y ganar peso. Trabajar muchas, muchísimas horas, eso sí. Hasta que empecé a enfermar con frecuencia, que se unía a la ansiedad que genera un estilo de vida así con una relación tóxica. La cuestión, que mi perfil deportivo es muy bajo, pero mi motivación para mantener un embarazo con un cuerpo muy cuidado es mucha.

En esta semana, entro en la semana número catorce. Digamos que pasé de sobra el primer trimestre.

El primer trimestre fue de cansancio extremo y muchas nauseas. Lo poco que hacía se reducía a caminatas, algún trote al principio y piscina. La natación es un deporte muy recomendado para las embarazadas con ciertas precauciones. La principal si estás acostumbrada a nadar es entrar en calles especiales que habilitan para embarazadas con ciertos horarios. La diferencia con las calles de natación de nado libre es que tiene la «norma» que no se crucen dos nadadores, de manera que evites prácticamente el único riesgo que hay al practicar el deporte y es que otro nadador te pegue una patada.

Vale, si has nadado sabes que es algo que pocas veces pasa. A mí sólo me pasó una vez hace meses y fue suave, pero como me dijo una de las monitoras, sólo hace falta que no deba pasar para que pase. De hecho me advirtió que si hubiera visto el bombo (aún estoy en ese momento que  la gente prefiere no preguntar), me hubiera sacado de la calle.

En la piscina municipal de mi pueblo existen clases de preparación al parto en el agua supervisado por la fisioterapeuta. Pero me dijo que hasta estar más próxima al parto, y teniendo en cuenta que mi cuerpo estaba acostumbrado a nadar, podía nadar como siempre y ya está.

Pero al margen de todo esto, este primer trimestre he preferido escuchar a mi cuerpo y darle descanso, que será que es vago pero no pedía más que dormir y chocolate. Y he ganado bastante peso. Ya llevaba kilos de más de hacía unos meses antes a causa de estrés que tenía por el juicio de mi ex y mi búsqueda del embarazo unos dos meses antes. La verdad es que tardamos poco, pero fueron meses de mucho estrés y ansiedad y abandono de muchas buenas costumbres. Mi prioridad era estar tranquilas y conservar energía. Con poca energía vital es difícil crear vida. Donde no hay energía, la creación, la creatividad es complicado.

A todo esto, al ser el segundo embarazo mi barriga ha hecho un plof  y mi centro de gravedad ha cambiado.

Así que inauguro mi segundo trimestre con mis tres imprescindibles: el fitball, la esterilla de yoga y el cinturón pélvico.
Antes de empezar tengo que decir algunas cosas importantes. La primera es que cada mujer es un mundo y que todo debería estar supervisado por tu médico, tu matrona y si puedes por tu fisioterapeuta si es que lo tienes o si te apetece hacerlo.
Yo vivo en un pueblo y siempre he vivido en un pueblo. He vivido en micropueblos que no llegaban a los mil habitantes  y ahora en uno de veinte mil a unos minutos de Sevilla. Lo que te quiero decir es que lo que yo hago es porque el acceso que tengo a las cosas es el que es, y sé que lo que yo hago en pequeñas poblaciones o para mamis que tienen más hijos o poco tiempo le va a venir genial. No soy una experta. Yo os cuento mi experiencia y lo que sé del tema y espero que eso os sirva al menos para animaros a cuidar un poco el cuerpo.
Lo primero que deberías es tener en la mente dos palabras SUELO PÉLVICO. Hay cosas que no tienes porque admitir que son normales y punto cuando tienes un hijo. No es normal orinarse al toser, al correr, tener la vagina como más grande o que coja como aire. Esas son cosas que no debNen pasar, y que muchas de ellas, normalmente se solucionan con ejercicio y constancia. No, no es normal las pérdidas de orina.
Yo tengo ahí como grabado ese NO a dañar mi suelo pélvico, porque sé lo que es hasta que me recuperé de mi primer embarazo. Nadie me había dicho que no era normal. Me decían que después de un embarazo y un parto era lo normal. Y yo conseguí recuperar al cien por cien con un constancia imperfecta, pero constancia al fin y al cabo.
Esto es el suelo pélvico
Lo que no sabía es que podía hacerlo antes  y que podría además preparar para el parto.
Dicen que es mejor no hacer estos ejercicios en el primer trimestre, que es más delicado. Yo personalmente creo que antes del parto es bueno para tener la propiacepción y sobre todo para aquellas que nunca lo habéis practicado, tomar consciencia del cuerpo y que sepáis como es ese grupo muscular cuando es sano, para recuperarlo.
En el suelo pélvico influyen muchas cosas, y es fundamental un parto que sea en una posición que elija la madre en lugar de tendida y evitar la episiotomía en lo posible. Pero yo este artículo quiero hablar de la parte de la actividad física.
Hay mujeres que corren maratones incluso en avanzado estado de gestación sin problemas. La mayoría solo correr un poco durante el embarazo se nos disparan las pulsaciones a lo grande. Pero en lo que concierne al suelo pélvico, lo exponemos a un sobreesfuerzo con el peso del bebé brutal. A mí particularmente es algo que me da bastante miedo hacer, cualquier impacto.
Después está el deporte por ejemplo de levantamiento del pesas, que suele de de alta presión en el suelo pélvico siempre, y más aún si estamos embarazadas. Cargar peso en general en el embarazo para mí es horror. Pero es que yo soy muy obsesiva con esa zona por nada del mundo quiero dañarla con los problemas que genera, tanto los puramente físicos como los sexuales. Que por cierto, comentaba precisamente que el refuerzo el suelo pélvico en el posparto, puede ser muy placentera.
En el cuerpo empieza a circular la relaxina, que relaja los músculos y los hace muy elásticos. Eso está muy bien para parir, pero tienes varios problemas. Para empezar aumenta el riesgo de lesiones por torceduras. El suelo pélvico está excesivamente relajado para meterle impacto o presión. Pero también puedes usarlo a tu favor para ganar y mantener elasticidad y para conseguir en el posparto cerrar la pelvis y volver al tamaño normal de pie con calcetines de presión y plantillas de gel. Porque el pie crece porque la relaxina relaja el pie y lo aplasta.
Hay varias cosas que pretendo conseguir en el embarazo, preparando mi cuerpo para un buen parto y una buena recuperación:
  1. Reforzar y proteger el suelo pélvico. Por eso elimino los deporte de presión e impacto hasta la recuperación total de la zona.
  2. Ganar fuerza. Especialmente en el tren inferior del cuerpo. Necesitamos piernas fuertes para parir en posturas cómodas para la pelvis. No lo he visto en ningún sitio, pero en mi experiencia es así.
  3. Ganar elasticidad en el tercer trimestre. Abrir el canal de parto y mantener esa elasticidad para más adelante. En serio, el embarazo puede ayudar a mejorar muchas cosas físicamente, como la anchura de pelvis, corrección de pie, de la cadera, la espalda y muchas otras.
  4. Evitar el dolor. El Yoga y la corrección postural te ahorrará dolor. Y con la corrección postural puedes mantener más firme la barriga y que no quede colgona. Es en parte la relaxina la culpable. Por eso creo que el cinturón pélvico es genial.
Ahora mismo salgo a andar, y tengo que hacerlo más frecuentemente ahora que no tengo nauseas ni cansancio extremo. Salgo en bicicleta, y ojo, que es algo que no recomiendan hacer mucho porque el centro de gravedad del cuerpo está cambiado y es fácil caerse, pero no lo puedo evitar. No lo hago como deporte, ya que salgo con la de paseo. Es poco tiempo para no forzar el suelo pélvico y no hago montaña, que es impacto. Solo bici urbana. Y volveré a nadar en cuanto me aclare con los horarios de las calles para embarazadas, esas de un solo carril que os decía.
Y aquí os digo mis grandes básicos para el embarazo más activo.

FITBALL

Un ejercicio postural muy típico con fitball
Hay tres cosas muy interesantes que hacer con el fitball en el embarazo y el postarto
  1. Ejercicios de suelo pélvico y propiacepción. Con mucha superficie de contacto en la zona es más fácil localizar los músculos y trabajarlos.
  2. Ejercicios de corrección postural y relajación. Con el centro de gravedad cambiado, es normal que la espalda duela bastante. Eso nos vendrá estupendamente.
  3. Ejercicios de fuerza. Como os dije antes, tomar más fuerza en las piernas en el trabajo de parto se agradece seguro. También para el último trimestre me vendrá genial para entrenar la faja abdominal.
Y añadiría otra más, a muchas mujeres les alivia en el trabajo de parto. Les ayuda a abrir la pelvis y a aliviar las contracciones. Esto no lo he comprobado aún, pero creo que la usaré, así que me voy haciendo a ella.
Había perdido la mía. La diferencia de siete años entre niños da para perder por el camino muchas cosas, sobre todo de esas que había prestado. Así que fui a por uno. Dos fisios por Internet me avisaron que a pesar de medir 160 la talla S era pequeña para mí, que la cambiara por la M, de 65 cm. La verdad es que me queda perfecta, ya con la L no. Así que ojo al comprarla.
La compré en Decatlon porque es barato y tengo uno cerca. La S costaba unos seis euros, la M unos ocho euros y la L unos diez euros.

CINTURÓN PÉLVICO

Hay razones para usar el cinturón antes y después del parto. Sirve para cosas diferentes. Por cierto, el cinturón no es lo mismo que la faja. La faja a mi entender no tienen más beneficio que el estético y perjudica la recuperación.

Antes del parto

Visto en la página www.ensuelofirme.com
Yo llevaba ya un par de semana que lo necesitaba. En el primer embarazo lo usé y me aliviaba al andar la zona lumbar, porque se repartía el peso. Además de eso protege la zona pélvica porque sostiene parte del peso.

Después del parto

 

Así se pone en el posparto
Esta es la parte que menos gente conoce, y es que ayuda a cerrar de nuevo la pelvis, evitando unos centímetros de más en las caderas y eso ayuda mucho a tener una figura más prematernal quizás. La relaxina sigue actuando unas semanas después del parto y ese es el momento de usarlo.
Es difícil de encontrar en España y es caro. Así que lo pedí con previsión en Amazon hace un mes y me costó menos de diez euros. Puedes encontrarlo aquí

ESTERILLA DE YOGA

Yo no tengo tiempo y lugar de ir a Yoga prenatal. No sé siquiera si en mi pueblo lo imparten y es muy posible que no. Quizás tener una maestra de Yoga que te corrija y te dirija está muy bien. Pero tenemos Youtube con cientos de vídeos de Yoga prenatal muy buenos.
También sirve para hacer ejercicios de corrección postural antes y depués del parto sobre suelo.
Y algo que quizás no conozcas son los ejercicios de las últimas semanas antes del parto para abrir la pelvis y estiramientos que muchos son en suelo también.
La esterilla cuesta entre siete y veinte euros en Decatlon. Aunque yo ya tenía estaba un poco arañada por los gatos (les encanta afilarse las uñas ahí)
En mi canal de Youtube estoy creando unas listas con vídeos de estas cosas y voy añadiendo cosas que me gustan. Yo os recomendaría ver un poco de todo y preguntar al cuerpo qué necesita. Las clases de yoga me gusta hacerlas enteras tal cual, las otras según me pida el cuerpo y donde me moleste.
Este es el enlace en Youtube de mis Playlist, o listas de reproducción donde ordeno los vídeos que me gustan y están los del embarazo.
Como ves con unos veintipocos euros e Internet me las voy apañando.
Escuchar al cuerpo es esencial. Pero… El movimiento es vida. Lo necesitamos.

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