Amor.

Amor.

Os voy a contar una historia que no recuerdo haber contado hasta hoy. Al principio de nuestra relación yo estaba muy conectada con mi desarrollo personal. Ahora quizás tengo menos tiempo para ello y estoy en una faceta menos etérea.

Cuando empezamos todo era muy pasional. Vivíamos en una eterna luna de miel con una pasión desorbitada y muchos espacios de contemplación.

Y hubo un momento en que decidimos construir una relación entre los dos que sobrepasara lo físico. Nos fuimos a una conferencia del Doctor Valenzuela sobre el amor, que nos hizo reflexionar sobre el tipo de amor que queríamos en nuestra vida.

En esta conferencia llena de energía supimos que el amor que queríamos era un amor con proyectos comunes. Construido con pasión y equilibrio. Y que nuestra relación iba a asentarse sobre la base de que éramos un equipo.

Hablaban de un amor tan profundo y tan fuera de lo que había sido mi vida. De algo que trascendia.

Y estábamos los dos allí escuchando hablar, sentados en el suelo. En una escuela de amor. En un momento decisivo de nuestra relación, que nos marcó para el resto de nuestra vida juntos.

Ojalá yo pudiera transmitiros eso que sentimos en el momento un poco mejor. Y que os ayudara a construir relaciones más felices. Porque eso fue lo que nos pasó a nosotros. Y ahí nos quedamos anclados incluso en tiempos de tempestad.

Yo os lo cuento por si puede llegaros. Por si puede ayudar. Por si consigo encender esa llama que dio luz a nuestra relación.

Las palabras nos construyen un paraíso dentro del mundo, a veces complicado. Poner palabras al amor es imprescindible.