#8 Cómo pensar bien para ser feliz

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Voy a contarte algo que he comprobado. La gente feliz tiene más posibilidades de prosperar en la vida. Y uno de los puntos fuertes para ser feliz es mantener una muy buena autoestima. Tengo mucho que decirte sobre la autoestima porque estoy segura que está vinculada completamente al éxito, pero no en este artículo. Antes tienes que entender dos cosas, la primera es que la felicidad no está vinculada completamente a los acontecimientos. No importa el lugar ni lo que nos haya pasado. La felicidad está únicamente relacionada con nuestro diálogo interno. Y aquí la segunda cosa que debes tener claro, que las emociones que sentimos vienen precedidas por los pensamientos que tenemos.

La felicidad es un conjunto de emociones que sentimos. Las emociones pueden ser positivas o negativas. O lo que es lo mismo, las emociones nos pueden hacer sentir bien o nos pueden hacer sentir mal.

Cuando establecemos un diálogo con nosotros mismos desencadenamos una serie de emociones. Te pongo un ejemplo, si entramos en un callejón oscuro y empezamos a pensar que alguien nos puede asaltar, desencadenamos una emoción que es el miedo. El miedo nos provoca malestar y empezamos a actuar en base a esa emoción que sentimos. Nos comenzaremos a sentir inseguros, incapaces, ecétera. Un conjunto de emociones negativas afloran. ¿Todo eso lo hace el callejón? Obviamente no, lo hacemos nosotros con nuestros pensamientos.

En esa circunstancia podrías decirme – Bien, pero esa respuesta es normal, es incluso conveniente tener miedo- Es posible que sí, y también es posible que no lo sea. Puede que no sea la mejor respuesta sentirse incapaz de defenderse. O empezar a pensar que no deberíamos haber ido por el callejón y sentir culpa. ¿Para que nos sirve en ese momento la culpa?

Una vez que desencadenas emociones negativas éstas empiezan a manifestarse en cadena una detrás de otras. En cierta manera las emociones negativas vibran y hacen que afloren emociones que no deberían estar ahí, y que además no las necesitamos.

Este diálogo interno es el que nos diferencia a las personas felices. Porque tenemos un diálogo con nosotros mismos mucho más sano y positivo. Por tanto desencadenamos emociones más positivas. Las emociones vienen precedidas por pensamientos, y los pensamientos podemos manejarlos. Tenemos libertad y capacidad para pensar como queremos pensar.

Cuando se habla de personas positivas hay mucha gente que no entiende el porqué. ¿En qué medida pensar positivamente nos ayuda? Muy bien, te lo explico, cuando pensamos positivamente desencadenamos emociones que son también positivas. Igual que hablaba antes del callejón y el miedo, donde el detonante del miedo es un pensamiento negativo. Cuando enfrentamos la vida desde el pensamiento positivo, la confianza en que todo irá bien, da igual si muchas veces dejamos en manos de Dios, Diosa, Universo o el karma, lo cierto es que nuestra emoción cambia. Por eso es tan importante pensar las cosas de manera positiva y no anclarnos en pensamientos negativos.

Si el pensamiento lo podemos controlar, y la emoción está precedida por el pensamiento, podemos controlar la emoción. Los pensamientos que tenemos y el diálogo que establecemos con nosotros mismos son el detonante de nuestra emoción. Por tanto si nuestro diálogo interno es positivo, nuestra emoción es positiva. Y si logramos un cúmulo de emociones positivas conseguimos ser felices.

Y la felicidad es el mayor tesoro de nuestras vidas. Además la felicidad puede ser la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos y el mayor regalo que podemos hacer a nuestros allegados. Yo en este momento te la estoy ofreciendo a ti. Tú también puedes ser feliz si estableces un diálogo más sano contigo mismo.

Imagina que vas con tu hijo de la mano por ese callejón oscuro, ¿le trasmitirías que debe tener miedo en ese momento? ¿que lo pueden asaltar? Seguramente no. Entonces ¿porqué te lo haces a ti? ¿que ganas con ello?

En mi experiencia sé que mucha gente se niega a ser feliz. Su zona de confort es la infelicidad. Temen en el fondo ser felices. Se sienten incluso culpables de intentar ser felices. De nuevo provocan la emoción de la culpa, de la inseguridad y del miedo. Es un círculo vicioso del que es difícil escapar si no hay una seria decisión de ser feliz consigo mismos.

Cuando te decides a ser feliz, porque es algo que entra en la zona de las decisiones, normalmente no es arbitrario, empiezan a sucedes cosas interesantes. Te cuento esto porque yo tomé en su día la decisión de serlo. Yo tuve la suerte de tener quien me enseñara ésto, y yo fuí la que tuve que tener el coraje de ponerlo en práctica. No siempre fuí feliz, y no eran las circunstancias. De hecho el momento que elegí para ser feliz no eran las mejores circunstancias. Por eso sé que si yo puedo hacerlo tú también. Y conozco a gente que lo hace a diario desde hace muchos más años que yo.

Te adelanto qué cosas van a pasar cuando cambies tu diálogo interno, y empieces a ser feliz:

  • Ya te habrás dado cuenta lo fácil que es encontrar gente con quien llorar y la poca gente que hay para compartir la alegría. Sin embargo las personas tristes y las alegres suelen vivir en Universos diferentes. Te darás cuenta que poca gente te seguirá en la felicidad  y la inmensa cantidad de gente que vas a encontrar nueva en ese nuevo Universo. Personas que aportarán a tu vida muchísimas más cosas buenas que las anteriores.
  • Lograrás hacer cosas que creías imposibles. Una de las cosas es que la felicidad te hace ser muy productivo. Quiero decir, que siendo feliz harás más cosas y más interesantes porque tendrás más ánimo para ello y menos distracciones.
  • Serás más creativo. La infelicidad da grandes genios, pero la felicidad también y a más largo plazo.
  • Todo te irá mejor. La razón es porque la gente querrá estar cerca tuya, y con ello las cosas empiezan a ponerse en movimiento. Como te rodeas de gente feliz y productiva las oportunidades de hacer cosas interesantes se multiplican.

Así que si no tenías razones para cambiar hoy tu diálogo interno, te he dado unas cuantas, pero hay muchas más. Todas buenas, porque al fin y al cabo, si tú cambias, tu emoción cambia y todo cambia.

Obviamente a miles de cosas más que podemos hacer para cambiar nuestra emoción, pero deja que te siga contando las cosas como parte de un proceso.

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