#9 No vendas tu libertad

poco

 

Si cada día tiene 24 horas, y 8 las pasamos durmiendo, ¿porqué vendemos ocho horas de nuestro día a un trabajo que no nos gusta?

Yo he tenido trabajos que me han gustado mucho, y los he disfrutado. Y he tenido trabajos que no me aportaban nada bueno, más que dinero y los he dejado. No me gusta vender mis horas, prefiero vender mis resultados y por eso me gusta la libertad de trabajar por mi cuenta.

Saber que puedes elegir entre trabajar para otros y trabajar para ti mismo es una sensación de libertad indescriptible. Y ahora que tanta gente está sin trabajo mi consejo es que no busquen trabajo. Trabaja para ti y el trabajo vendrá solo. Y eso conlleva un esfuerzo y una resistencia a la frustración muy grande, porque las cosas tardan en dar su fruto, pero la mejor manera de tener trabajo es trabajar. Y a veces como digo no da sus frutos rápidamente. Por eso hay que aprender a invertir en nosotros mismos.

Invertimos en nosotros mismos cuando nos formamos o invertimos horas de trabajo creando o manteniendo un blog. O cuando hacemos nuestra primera compra de dominio propio o compramos una mejor cámara para nuestras fotografías. Eso es invertir en ti y créeme que merece la pena.

Ya no vale eso de venderse por horas en base a un currículum. Ahora lo que cuenta es el talento, y el talento se moldea y se trabaja. Y nos hiperespecializamos. Yo me especialicé en los trabajos online y las mujeres. Tú puedes hacerlo en el campo en que más destaques y trabajarlo.

Si consultas aquí verás todo lo que he conseguido yo desde que invertí en mi misma. Y sé que yo puedo y tú también puedes, no lo dudes.

¿Y tú? ¿eres libre?

Comparte este post

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email
eva blog mama convergente
Familia
Eva González Mariscal

Si yo con tres puedo hacer tantas cosas…

Mi vida es complicada para la mayoría de mortales. Tres niños, con sendas custodias compartidas para el padre y para mí, un bebé en común de menos de tres años, tres centros escolares, uno de ellos a 25 kilómetros del domicilio familiar, y algún problema derivado de la situación de

eva_mariscal
Foto
Eva González Mariscal

Mi hijo, mi tribu, mi centro

Yo tengo una niña herida que me impide estar en mi centro de vida. He pasado a ratos por cordura y por locura, a veces, a ratos… Solo a veces, quieres tanto cambiar algo, agarrar algo, que traspasas los límites de la cordura. Lo he vivido y lo he visto